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frutas antioxidantes del verano

Qué frutas antioxidantes tomar durante el verano

Las frutas antioxidantes del verano llegan en los meses de calor con una gran variedad de colores, aromas y sabores. Cerezas, sandía, frutos rojos, melocotones, albaricoques o ciruelas permiten preparar desayunos, meriendas y postres sencillos mientras se aprovechan los productos propios de la temporada.

Además de resultar refrescantes, estas frutas aportan agua, fibra, vitaminas, minerales y distintos pigmentos naturales. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recuerda que las frutas y las verduras deben formar parte de la alimentación diaria y recomienda priorizar los alimentos frescos y de temporada.

En el Mercado de San Enrique, sus fruterías permiten encontrar frutas frescas y recibir orientación para escoger las piezas según su maduración, el momento en el que se van a consumir o el tipo de receta que se quiera preparar.

Qué son los antioxidantes de las frutas

Los antioxidantes son sustancias capaces de participar en la protección de las células frente al daño oxidativo. Entre los nutrientes y compuestos presentes en las frutas se encuentran la vitamina C, los carotenoides, los polifenoles y las antocianinas.

Muchos de estos compuestos también son responsables de los colores característicos de los alimentos. Los carotenoides aportan tonos amarillos, naranjas y rojos, mientras que las antocianinas están relacionadas con colores rojos, morados y azulados.

La vitamina C, presente en distintas frutas, contribuye a proteger las células frente al daño oxidativo. Sin embargo, ningún alimento aislado ofrece efectos milagrosos. Lo importante es consumir fruta dentro de una alimentación variada y equilibrada.

Cuáles son las frutas antioxidantes del verano

Los meses estivales ofrecen numerosas frutas con vitaminas y pigmentos naturales. Alternar piezas de distintos colores es una manera sencilla de aumentar la variedad de alimentos vegetales y disfrutar de sabores diferentes.

Cerezas

Las cerezas son una de las frutas más esperadas del inicio del verano. Su color rojo o granate está relacionado con la presencia de antocianinas, unos pigmentos naturales pertenecientes a la familia de los polifenoles.

Pueden tomarse solas, acompañar un yogur natural o añadirse a una macedonia. Antes de consumirlas conviene lavarlas bien y retirar el hueso, especialmente cuando se ofrecen a niños pequeños.

Frutos rojos

Fresas, frambuesas, moras y arándanos se caracterizan por sus colores intensos. Estas tonalidades se deben, en parte, a la presencia de antocianinas y otros compuestos fenólicos.

Son frutas versátiles para completar desayunos, meriendas y postres. Combinan bien con yogur, copos de avena, queso fresco o frutos secos adaptados a la edad de cada persona.

Sandía

La sandía es una de las frutas más refrescantes del verano por su elevado contenido en agua. Las variedades de pulpa roja contienen licopeno, un carotenoide que también proporciona su color característico al tomate.

Puede servirse en rodajas, dados, brochetas o ensaladas. También permite preparar polos caseros y granizados sin necesidad de añadir azúcar.

Aunque contribuya al aporte de líquidos, la fruta no sustituye al agua como bebida principal. Las frutas y hortalizas frescas pueden ayudar a completar la hidratación, especialmente durante los meses de calor.

Melón

El melón aporta agua, vitamina C y otros nutrientes cuya cantidad puede variar según la variedad. Los melones de pulpa anaranjada presentan además carotenoides responsables de su color.

Es una fruta fácil de incluir en desayunos y postres, pero también funciona en recetas saladas. Puede combinarse con queso fresco, hojas verdes, pepino o frutos secos.

Melocotón y nectarina

El melocotón y la nectarina destacan por sus tonos amarillos, naranjas y rojizos. En su composición pueden encontrarse vitamina C, carotenoides y compuestos fenólicos.

Se pueden consumir al natural, añadir a una ensalada o utilizar para preparar un postre casero. Lo ideal es elegir piezas firmes cuando no se vayan a consumir inmediatamente y otras más maduras para tomar en el mismo día.

Albaricoque

El albaricoque se reconoce por su color naranja, asociado a la presencia de carotenoides como el betacaroteno. Su temporada es relativamente corta, por lo que conviene aprovecharlo cuando llega a las fruterías.

Además de tomarse fresco, puede añadirse a yogures, ensaladas o preparaciones con cereales. También se comercializa deshidratado, aunque en ese formato concentra más los azúcares propios de la fruta.

Ciruelas

Las ciruelas pueden ser amarillas, verdes, rojas o moradas. Las variedades más oscuras contienen pigmentos como las antocianinas, mientras que todas aportan agua, fibra y diferentes compuestos vegetales.

Su sabor puede variar desde muy dulce hasta ligeramente ácido. Esto permite utilizarlas tanto en meriendas como en ensaladas, salsas y recetas caseras.

Uvas

Aunque suelen relacionarse con el final del verano y el comienzo del otoño, algunas variedades aparecen durante los meses estivales. Las uvas negras y rojas aportan antocianinas y otros polifenoles, especialmente presentes en su piel.

En niños pequeños deben ofrecerse siempre cortadas longitudinalmente y adaptadas a su edad para reducir el riesgo de atragantamiento.

Cómo conservar correctamente la fruta en verano

Las altas temperaturas aceleran la maduración y el deterioro de muchos alimentos. Por eso es importante comprar cantidades ajustadas al consumo previsto y revisar con frecuencia las piezas guardadas en casa.

Las frutas cortadas deben conservarse en el frigorífico, dentro de recipientes limpios y cerrados. Antes de abrir un melón o una sandía también conviene lavar su corteza para evitar que la suciedad pase al interior al utilizar el cuchillo.

Las cerezas, frutos rojos y uvas deben guardarse refrigerados y lavarse poco antes de consumirlos. Las piezas muy maduras pueden aprovecharse para preparar compotas, polos o batidos caseros.

Dónde comprar frutas antioxidantes en el Mercado de San Enrique

Las frutas antioxidantes del verano pueden encontrarse en los diferentes puestos especializados del Mercado de San Enrique. Comprar en una frutería tradicional permite consultar qué productos están en temporada y escogerlos según el momento en el que se quieran consumir.

Frutería Jesús ofrece frutas y verduras de calidad a un precio ajustado. En su puesto se puede completar la compra diaria con diferentes productos frescos y consultar las variedades disponibles en cada momento del verano.

Frutas Martín Velasco es otra de las fruterías del Mercado de San Enrique en las que buscar fruta fresca, desde las piezas más habituales hasta los productos que van llegando a medida que avanza la temporada.

Por su parte, Frutería Hermanos Mate representa la tercera generación de este negocio familiar. Su actividad incluye la comercialización, venta y distribución de productos hortofrutícolas frescos, deshidratados y en conserva, además de legumbres, hongos, miel de Extremadura y otros derivados.

Estos tres puestos permiten comprar cerezas, sandía, melón, melocotones, ciruelas y otras frutas de temporada en Madrid, según la disponibilidad diaria y el momento de la campaña.